Sección 9

El mejor tratamiento es el que usted va a usar todas las noches.

Existe una jerarquía de eficacia, pero un tratamiento muy eficaz que se abandona a las dos semanas rinde menos que uno intermedio que se usa siempre. Por eso la elección no depende solo del resultado del estudio.

Presión positiva: CPAP y APAP

Es el tratamiento de referencia para la apnea moderada y grave. Un equipo pequeño impulsa aire a presión a través de una manguera y una mascarilla; esa presión actúa como una férula neumática que mantiene abierta la vía aérea e impide que colapse.

No es oxígeno ni respira por usted: es aire ambiente a presión, y usted respira con normalidad.

CPAP

Entrega una presión fija, la misma toda la noche. Se determina en un estudio de titulación o por cálculo y ajuste posterior. Es el más estudiado y el que respalda la mayor parte de la evidencia.

APAP

Ajusta la presión de forma automática, subiendo cuando detecta eventos y bajando cuando no hacen falta. Útil cuando las necesidades cambian según la posición, la etapa del sueño o el peso. Suele resultar más cómodo.

Existe además el BiPAP, que entrega dos presiones distintas —una para inspirar y otra, menor, para exhalar—. Se reserva para quien necesita presiones altas, tolera mal exhalar contra la presión, o tiene además un problema de ventilación, como obesidad hipoventilación o enfermedad pulmonar avanzada.

Eficacia
Muy alta. Bien ajustado normaliza el índice desde la primera noche.
A quién conviene
Apnea moderada o grave. También leve con síntomas importantes o enfermedad cardiovascular.
Lo difícil
La adaptación de las primeras semanas y el compromiso de usarlo todas las noches.
Seguimiento
Los equipos actuales registran horas de uso, fugas e índice residual. Esos datos guían los ajustes.

Dispositivo de avance mandibular

Es una férula hecha a la medida por un odontólogo con formación en medicina del sueño. Se coloca sobre los dientes y mantiene la mandíbula adelantada durante la noche, lo que arrastra la lengua hacia adelante y amplía el espacio de la vía aérea.

Reduce el índice menos que el CPAP, pero muchos pacientes lo usan más horas y con más constancia. En apnea leve y moderada, esa mayor adherencia puede compensar la menor eficacia.

Eficacia
Buena en apnea leve y moderada. Menor que el CPAP en apnea grave.
A quién conviene
Apnea leve o moderada, ronquido primario, o quien no tolera el CPAP.
Requisitos
Dentadura en buen estado y suficientes piezas. No sirve con prótesis total.
Efectos posibles
Molestia mandibular y salivación al inicio; con el uso prolongado, cambios en la mordida que requieren vigilancia dental.
Advertencia
Los dispositivos genéricos de venta libre no equivalen a uno hecho a la medida y pueden dañar la articulación.

Terapia posicional

Si su estudio mostró que los eventos ocurren sobre todo boca arriba, evitar esa posición reduce el índice de forma significativa. Se logra con dispositivos que vibran suavemente al detectar esa postura, o con métodos sencillos como una almohada dorsal.

Rara vez es suficiente por sí sola en apnea grave, pero como complemento permite bajar la presión necesaria y mejorar los resultados de lo demás.

Peso y hábitos

Es la única intervención que actúa sobre la causa y no sobre el mecanismo. Una reducción cercana al 10 % del peso corporal produce una disminución clínicamente relevante del índice, y en apnea leve puede resolverla.

Acompañan al manejo de peso tres medidas con efecto propio: suspender el alcohol en las horas previas a dormir, revisar los sedantes con su médico, y dejar de fumar.

El peso no sustituye al tratamiento mientras se logra. Bajar de peso toma meses y no siempre se consigue. Durante ese tiempo la apnea sigue produciendo daño, y el sueño fragmentado además dificulta perder peso. Lo habitual es tratar ahora y reevaluar después, no esperar.

Terapia miofuncional

Ejercicios dirigidos de lengua, paladar, faringe y musculatura orofacial, guiados por un terapeuta. Mejoran el tono de la vía aérea y producen una reducción moderada del índice. No sustituyen a los tratamientos principales, pero son un complemento razonable en casos seleccionados y en la apnea leve. Se han descrito beneficios similares con la práctica sostenida de instrumentos de viento.

Cirugía

No es el primer paso salvo excepciones, y su papel es corregir una obstrucción anatómica identificada, no tratar la apnea en general.

Sobre las pastillas: no existe ningún medicamento aprobado que trate la apnea obstructiva por sí solo. Los inductores del sueño y los relajantes musculares tienden a empeorarla. Sí se tratan con medicamentos las condiciones asociadas —congestión nasal, reflujo, hipotiroidismo— y, en casos seleccionados, la somnolencia que persiste pese a un tratamiento correcto.

Cómo se elige

En la consulta se ponderan cinco cosas: la gravedad medida, la anatomía encontrada en la exploración, sus enfermedades asociadas, cómo es su noche real —si viaja, si duerme acompañado, si tiene congestión nasal— y qué está usted dispuesto a sostener.

Con frecuencia la respuesta es una combinación: presión positiva más manejo de peso, o dispositivo oral más terapia posicional. Y casi siempre se reevalúa: lo que se elige al inicio no es necesariamente lo definitivo.

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