El mejor tratamiento es el que usted va a usar todas las noches.
Existe una jerarquía de eficacia, pero un tratamiento muy eficaz que se abandona a las dos semanas rinde menos que uno intermedio que se usa siempre. Por eso la elección no depende solo del resultado del estudio.
Presión positiva: CPAP y APAP
Es el tratamiento de referencia para la apnea moderada y grave. Un equipo pequeño impulsa aire a presión a través de una manguera y una mascarilla; esa presión actúa como una férula neumática que mantiene abierta la vía aérea e impide que colapse.
No es oxígeno ni respira por usted: es aire ambiente a presión, y usted respira con normalidad.
CPAP
Entrega una presión fija, la misma toda la noche. Se determina en un estudio de titulación o por cálculo y ajuste posterior. Es el más estudiado y el que respalda la mayor parte de la evidencia.
APAP
Ajusta la presión de forma automática, subiendo cuando detecta eventos y bajando cuando no hacen falta. Útil cuando las necesidades cambian según la posición, la etapa del sueño o el peso. Suele resultar más cómodo.
Existe además el BiPAP, que entrega dos presiones distintas —una para inspirar y otra, menor, para exhalar—. Se reserva para quien necesita presiones altas, tolera mal exhalar contra la presión, o tiene además un problema de ventilación, como obesidad hipoventilación o enfermedad pulmonar avanzada.
Dispositivo de avance mandibular
Es una férula hecha a la medida por un odontólogo con formación en medicina del sueño. Se coloca sobre los dientes y mantiene la mandíbula adelantada durante la noche, lo que arrastra la lengua hacia adelante y amplía el espacio de la vía aérea.
Reduce el índice menos que el CPAP, pero muchos pacientes lo usan más horas y con más constancia. En apnea leve y moderada, esa mayor adherencia puede compensar la menor eficacia.
Terapia posicional
Si su estudio mostró que los eventos ocurren sobre todo boca arriba, evitar esa posición reduce el índice de forma significativa. Se logra con dispositivos que vibran suavemente al detectar esa postura, o con métodos sencillos como una almohada dorsal.
Rara vez es suficiente por sí sola en apnea grave, pero como complemento permite bajar la presión necesaria y mejorar los resultados de lo demás.
Peso y hábitos
Es la única intervención que actúa sobre la causa y no sobre el mecanismo. Una reducción cercana al 10 % del peso corporal produce una disminución clínicamente relevante del índice, y en apnea leve puede resolverla.
Acompañan al manejo de peso tres medidas con efecto propio: suspender el alcohol en las horas previas a dormir, revisar los sedantes con su médico, y dejar de fumar.
Terapia miofuncional
Ejercicios dirigidos de lengua, paladar, faringe y musculatura orofacial, guiados por un terapeuta. Mejoran el tono de la vía aérea y producen una reducción moderada del índice. No sustituyen a los tratamientos principales, pero son un complemento razonable en casos seleccionados y en la apnea leve. Se han descrito beneficios similares con la práctica sostenida de instrumentos de viento.
Cirugía
No es el primer paso salvo excepciones, y su papel es corregir una obstrucción anatómica identificada, no tratar la apnea en general.
- Cirugía nasal. Septoplastia o reducción de cornetes. Rara vez cura la apnea, pero mejora mucho la tolerancia al CPAP cuando hay obstrucción nasal importante.
- Amigdalectomía. En niños es el tratamiento de elección y con frecuencia resuelve el problema. En adultos con amígdalas muy grandes también puede ser eficaz.
- Cirugía maxilofacial de avance. Adelanta el maxilar y la mandíbula, ampliando la vía aérea. Es la más eficaz de las cirugías y se reserva para casos con alteración esquelética clara.
- Estimulación del nervio hipogloso. Un dispositivo implantado que activa la lengua con cada respiración. Es una opción para pacientes seleccionados con apnea moderada a grave que no toleran la presión positiva; su disponibilidad y costo en México son limitados.
Cómo se elige
En la consulta se ponderan cinco cosas: la gravedad medida, la anatomía encontrada en la exploración, sus enfermedades asociadas, cómo es su noche real —si viaja, si duerme acompañado, si tiene congestión nasal— y qué está usted dispuesto a sostener.
Con frecuencia la respuesta es una combinación: presión positiva más manejo de peso, o dispositivo oral más terapia posicional. Y casi siempre se reevalúa: lo que se elige al inicio no es necesariamente lo definitivo.